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Cuando la cuna importa

Estamos en plena campaña de recolección del pimiento, pero no de un pimiento cualquiera, del pimiento de Infantes. Esta reflexión que quiero compartir hoy tiene que ver con la importancia de los apellidos.

Defender privilegios de cuna asociados a estirpes familiares me parece injusto además de desfasado, pero esa misma defensa orientada a productos agroalimentarios, me parece un acto de justicia que permite poner en valor el trabajo mudo de muchas familias asociadas al sector primario.

Déjenme que les ponga en situación: Imagínense en un asador de Euskadi pidiendo un suculento chuletón, junto a este le sirven una guarnición de pimientos asados. Es muy probable que les ofrezcan toda la información sobre el origen de la carne, raza, lugar de nacimiento y cría, alimentación, sacrificio y días de maduración, pero…¿y qué sabemos de los pimientos?. Muchos pensarán, ¿Qué más dan los pimientos? Son un simple acompañamiento, y pueden llevar razón, pero mi pregunta es: ¿Existe una aristocracia entre los diferentes tipos y orígenes de pimientos? A modo de pimientos de alta alcurnia que son merecedores de tener su apellido junto a insignes especies vacunas como la Rubia Gallega. La respuesta es que los títulos nobiliarios están repartidos entre apellidos como Padrón, Lodosa o Gernika, y creo que justamente valorados, pues son pimientos que por su indiscutible calidad se han ganado la posición de privilegio que tiene en cualquier cocina.

La primera vez que entrevisté al presidente de la cooperativa del pimiento de Villanueva de los Infantes, le pregunté cuál era el destino de su producción y me confesó que tenía tres grandes compradores: Mercamadrid, Mercabarna y Mercabilbao. Por tanto, puede que ese pimiento anónimo que nos sirven en un renombrado asador vasco sea un excepcional Pimiento de Infantes.

Considero que es prioritario, tomar conciencia de la importancia que tienen los apellidos en los productos agroalimentarios, sobre todo en muchos de Castilla-La Mancha. El Pimiento de Infantes es un pimiento de una calidad excepcional, es el ideal para elaborar el famoso pisto manchego, pero además tiene una identidad propia, asociada a un territorio y a generaciones familiares que lo han cultivado. Que su apellido se pierda supone perder parte de un patrimonio.

La próxima vez que se sienten a la mesa en cualquier restaurante, les animo a que pidan un plato de Pimientos de Infantes asados y como guarnición cualquier carne de buey madurado o pescado salvaje que les pueda ofrecer en el establecimiento. Permítanme la hipérbole y buen provecho.

Fernando Buitrón

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